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No a la Impunidad,que florezca la verdad

Con la mayor indignación y espanto, la Comisión por la Verdad y la Justicia denuncia que el asesinato que perpetró el FBI contra el dirigente revolucionario Filiberto Ojeda Ríos el pasado 23 de septiembre es, sin lugar a dudas, un asesinato político.

A lo largo de nuestra historia, el FBI ha sido un instrumento de represión político/policiaca contra el movimineto independentista puertorriqueño. Durante la represión contra el movimiento nacionalista en las décadas del 30, 40 y 50, el FBI fue instrumental en el ficheo y persecución del nacionalismo puertorriqueño.

Más adelante fueron responsables de la creación de la División de Inteligencia de la Policía como la organización para llevar a cabo la persecución y la represión del movimiento independentista, librándose ellos del trabajo sucio y de las actividades ilegales.

A lo largo de de los últimos años, la Comisión por la Verdad y la Justicia ha intentado, con los pocos recursos a su disposición, esclarecer algunos de los asesinatos políticos cometidos en Puerto Rico durante la decada del 70. En muchos de ellos la mano del FBI ha estado presente, ya sea en la conspiración y/o en el encubrimiento y/o en hacerse de la vista larga ante los hechos.

En el caso del asesinato del compañero Santiago”Chagui” Mari Pesquera, hijo del líder independentista Juan Mari Brás, la familia ha señalado la complicidad del FBI en la planificación y ejecución del asesinato y esto se comfirma con la falta de interés en cooperar con la investigación del crimen. Cuando las bombas del 11 de enero de 1975 en Mayagüez, que costaron la muerte de dos trabajadores puertorriqueños, el FBI de nuevo asumió la posicion de “manos afuera” que en la práctica quiere decir “complicidad”. En el caso del asesinato de Carlos Muñiz Varela, tienen la información de los sospechosos del crimen pero tampoco han actuado. Se continúa señalando la presencia del FBI en el Cerro Maravilla durante la ejecución de los dos jóvenes independentistas puertorriqueños.

El caso de Filiberto Ojeda pone al desnudo todo lo que hemos venido diciendo a lo largo de todos estos años sobre el FBI y el rol de represor y perseguidor del movimiento independentista puertorriqueño.

Con todo su poder y experiencia en la captura de fugitivos para arrestarlos con vida, en el caso de Filiberto Ojeda Ríos actuaron como verdugos. Una vez más se fraguó una agenda escondida de descabezar al movimiento revolucionario por la via de la eliminación física.
Este operativo en que Filiberto Ojeda Ríos ha sido asesinado a la vista de todos debe servir de reflexión al pueblo puertorriqueño sobre la necesidad de exigir que estos asesinatos no queden impunes. Estados Unidos no puede seguir matando puertorriqueños porque sean independentistas. De esa forma no se hace democracia.

No a la Impunidad • Que florezca la verdad.

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