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DECLARACIÓN DE PRENSA

Nuevos documentos apuntan a sospechosos del asesinato de Carlos Muñiz Varela

En ocasión de conmemorar hoy, 28 de abril, el 25 aniversario del atentado contra la vida de nuestro compañero Carlos Muñiz Varela, nos damos nuevamente cita para recordar al querido amigo, familiar y compañero de lucha, y reafirmar nuestro compromiso ineludible con no permitir que su muerte quede impune. Han pasado 25 años de ese terrible día, pero continuamos acercándonos a la verdad y firmes en la búsqueda por desenmascarar a sus cobardes verdugos.

Muñiz Varela, como director de la agencia Viajes Varadero, fue instrumental en la década del 70 para viabilizar los viajes de las familias cubanas en el exilio a su país natal. Su gesta la pagó con la vida al morir a consecuencia de un atentado a tiros en la madrugada del 30 de abril. Sus restos permanecen en el cementerio de esta Capital.

Carlos Muñiz Varela significa para nosotros, además de su trayectoria política dentro del movimiento independentista y universitario (militó en la JIU, PIP, MSP y PSP), el instrumento para viabilizar la reunificación de las familias cubanas. En sólo cuatro meses (diciembre – abril 1979) viajaron no menos de 4,000 personas residentes en Puerto Rico a Cuba.

Este hecho fue rechazado por todas las organizaciones de exiliados cubanos aquí y en los EE.UU., muy en especial del Semanario La Crónica, dirigido por Gloria Gil. Desde aquellas páginas se estuvo abiertamente persiguiendo y amenazando a cualquiera que favoreciera los viajes a Cuba, mientras felicitaban a las personas que colocaban artefactos explosivos contra Viajes Varadero.

Las organizaciones exiliadas clandestinas Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU) y Omega 7 se opusieron violentamente a este proceso, las cuales se hicieron responsables de decenas de atentados terroristas en diferentes ciudades de Estados Unidos y Puerto Rico, además de la eliminación física no sólo de Carlos Muñiz, sino también de Eulalio Negrin en New Jersey en noviembre de 1979 y de Félix García en Nueva York en septiembre de 1980.

Año tras año, hemos llevado acabo actividades de protesta y/o conmemoraciones para recordar y exigir al Dpto. de Justicia de Puerto Rico el esclarecimiento y la radicación de acusaciones contra los conspiradores, asesinos y encubridores de este asesinato político. Este crimen se enmarca dentro de la ola de confrontación y represión política llevada acabo durante la década del 70 por la extrema derecha en alianza estrecha con elementos del exilio cubano y sectores corruptos de la Policía de Puerto Rico, agrupados en lo que hoy ya conocemos como un grupo que se autodenominó "Amigos por la Democracia".

Las agencias federales, como el FBI, la Inteligencia Naval y/o CIA, tampoco estuvieron al margen. Algunas permitieron y/o participaron de esta ola de confrontación y represión.

A lo largo de estos 25 años y muy en particular a partir de 1982, con el arresto del ex coronel de la Policía Alejo Maldonado y de los juicios contra los policías corruptos en 1987, han surgido informaciones que apuntan hacia los principales sospechosos de la planificación, ejecución y encubrimiento del asesinato de Carlos Muñiz. Altos oficiales de la Policía de Puerto Rico tuvieron conocimiento previo del asesinato y no hicieron nada para evitarlo. Tuvieron también conocimiento posterior a los hechos y no hicieron nada para esclarecerlo. Sin embargo, ni el FBI, ni Justicia han dado seguimiento agresivo a estas informaciones. Injustamente ponen sobre los hombros de los familiares y amigos la responsabilidad de buscar la evidencia, responsabilidad que es de las agencias.

El encubrimiento comenzó desde el sitio de los hechos cuando la Policía entregó el carro de Carlos a la familia, en claro intento de adulterar la escena del crimen. Luego continuó cuando el ex convicto policiaco Emeterio Ortiz entregó las pertenencias de Carlos, incluyendo tres plomos en sus correspondientes sobres. Le siguió las declaraciones del ahora convicto coronel Miguel Rivera, alegando que el móvil del asesinato podría ser por motivaciones de competencia comercial o motivos pasionales, y después ex senador Nicolás Nogueras, desde el Senado de Puerto Rico, señaló a Fidel Castro como el autor intelectual de este asesinato.

Durante las vistas ejecutivas de la Comisión de lo Jurídico del Senado, durante la segunda investigación sobre los asesinatos del Cerro Maravilla (1991), importantes elementos del asesinato de Carlos fueron aportados por los ex miembros de la ganga de Alejo Maldonado, el dueño de una funeraria Juan “Payo” Fuentes Santiago y el ex convicto oficial policiaco Ernesto Gil Arzola. (Ver ponencia ante el Senado en www.verdadyjusticia.org ). Tuvimos que esperar 10 años para poder obtener copia de estos testimonios. Otro intento de encubrimiento.

Como parte de este XXV aniversario publicamos en tres tomos de unas 400 páginas cada uno y en un CD digitalizado una recopilación de los principales documentos que hemos recopilado, los cuales reflejan todos los esfuerzos y evidencias recogidas por sus familiares y amigos a lo largo de estos años. Es algo que debe servir de memoria histórica, de denuncia a estos 25 años de indiferencia e indolencia por parte de las autoridades norteamericanas y puertorriqueñas ante este vil asesinato.

Los documentos obtenidos recientemente mediante la ley de libertad de información (Freedom of Information Act o FOIA) y por otras vías demuestran el nivel de conocimiento del FBI sobre cómo operaban estos grupos terroristas cubanos en Puerto Rico (CORU & Omega 7):

  • Hoy podemos identificar con estos documentos a los principales miembros del CORU en Puerto Rico y como uno de los sospechosos del asesinato de Carlos a Reynol Rodríguez, quien aparece como el jefe de esa organización en Puerto Rico. (Exhibit 1)
  • Hoy hemos logrado identificar fuera de toda duda a Reynol Rodríguez como el célebre “Comandante Z”, que desde las páginas del semanario La Crónica, cinco meses antes del asesinato de Carlos, el 14 de noviembre de 1978 decía “no permitiremos que el diálogo avance: Dinamita único idioma con el que vamos a dialogar”. (Exhibit 1 & Exhibit 2) (Foto 1 & Foto 2)
  • Hoy sabemos que dos meses antes del asesinato de Carlos se planificó un primer intento para el mes de febrero que resultó fallido. (Exhibit 5)
  • Hoy sabemos que el 19 de junio de 1979, apenas seis semanas del asesinato de Carlos, un miembro del CORU  de Puerto Rico se reunía en Miami  para planificar el asesinato de Raúl Alzaga, sustituto de Carlos luego de su muerte. (Exhibit 3)
  • Hoy sabemos que otro de los principales sospechosos, el comerciante Julio Labatud Escarra, alardeaba ante el convicto ex supervisor de la división de homicidios Luis Ramos Grateroles que los Federales no le harían nada porque el "status of limitation" había prescrito y que él era amigo personal de Feliciano Carrera, jefe de los fiscales del Dpto. de Justicia. Le anunciaba a Ramos Grateroles en esa conversación de 1986 que el próximo a matar sería el compañero de Muñiz (Raúl Álzaga). Esto ocurrió siete años después del asesinato de Carlos. ¿Qué hicieron los Federales con esta información? (Exhibit 4)
  • Hoy sabemos de la participación de José "Pepe" Canosa Rodríguez y Waldo Pimentel Amestoy en la formación del grupo “Amigos por la Democracia” en 1972 en el negocio "Lámparas Quesada". Y sabemos cómo estos dos señores financiaron y movieron el dinero para pagar por el asesinato de Carlos.
  • Hoy sabemos de la participación del ex senador Nicolás Nogueras en el padrinaje y asesoría a esta ganga de terrorista y asesinos. (Exibit 5)

Todos estos elementos han estado en poder de las autoridades federales y locales. La pregunta que hay que hacerse es ¿por qué no acaban de esclarecer este asesinato? ¿A quién le temen, a quién protegen?

Nosotros entendemos que hasta que no se asigne un fiscal dedicado a esclarecer este caso en específico y/o casos relacionados, con suficientes recursos humanos y equipo, con un tiempo determinado para investigar y con la cooperación de las autoridades federales, no se podrá avanzar hacia un final satisfactorio. Nosotros exigimos que eso se haga.

De nuestra parte y ante la tumba de Carlos continuará el compromiso de cientos de hombres y mujeres que a lo largo de estos 25 años han cooperado para mantener vivas las exigencias de justicia. Seguiremos en nuestro empeño de buscar la mayor cantidad de evidencia sobre este caso, hasta que llegue el día en que las autoridades no puedan decir que no a nuestras exigencias.

Dado en San Juan de Puerto Rico

28 de abril de 2004
En el XXV Aniversario del asesinato de Carlos Muñiz Varela.

PMB 486, Ave. De Diego #89 Suite 105, San Juan, Puerto Rico 00927-6346