24 de marzo de 2002
Hace un año se gestó la creación de la Comisión
Por la Verdad y la Justicia como una iniciativa ciudadana tras
cumplirse otro aniversario del asesinato del joven Santiago (Chagui)
Mari Pesquera sin que las autoridades hayan cumplido con su deber
de encausar a los verdaderos autores de este asesinato político.
Este domingo 24 de marzo, cuando se honra la memoria de Chagui,
acompañamos en el corazón a la familia Mari-Pesquera,
que fielmente ha mantenido este peregrinaje de 26 años
sin claudicar en su empeño por que se haga justicia. Al
cabo de los primeros meses de nuestra gestión, en la Comisión
le podemos decir a esta familia y otras que han perdido seres
queridos en similares circunstancias, que nos sentimos satisfechos
de haber consolidado nuestro esfuerzo por mantener viva la memoria
del conjunto de víctimas de los asesinatos políticos
en Puerto Rico y encaminarnos en la búsqueda de información
para que en un futuro se haga justicia a las víctimas y
se tomen medidas para que no se repita la historia.
En estos últimos meses hemos alertado a la opinión
pública, publicado biografías, relatos y documentos
a través de los medios masivos de comunicación y
nuestro sitio en la red de Internet (www.verdadyjusticia.org),
donde el público puede conocer mejor los casos con los
que hemos comenzado a trabajar. Además, iniciamos comunicaciones
con senadores y funcionarios gubernamentales y nos mantenemos
como colaboradores de una investigación de la Comisión
de lo Jurídico del Senado que está en progreso y
esperamos rinda frutos pronto. Los coordinadores de la Comisión
Por la Verdad y la Justicia nos sentimos
esperanzados ante el reconocimiento del Senado a la realidad de
que en este país ocurrieron crímenes que llegaron
hasta el asesinato con intención de descarrilar o manipular
procesos sociales y políticos y así afectar el destino
del país. Esto podría ser el primer paso hacia una
verdadera reconciliación nacional.
No obstante, más allá del interés inmediato
de identificar a los ejecutores, autores intelectuales y financieros
de estos operativos político-criminales, el Estado también
tiene la responsabilidad moral de investigar con detenimiento
las conspiraciones para el encubrimiento de estos crímenes
dentro y entre entes gubernamentales y privados de manera que
se tomen las medidas necesarias, como legislación, para
corregir lo ocurrido y prevenir
su repetición.
Hacemos un llamado a que toda persona que tenga alguna información
sobre
estos crímenes, por más insignificante que le parezca,
a que se comunique
con nosotros o con el Senado para ofrecerla y nos ayude así
en nuestra
empresa.
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