El FBI y el terrorismo anticubano
Publicado en Digital
Granma Internacional el 15 de marzo de 2002
EN su informe presentado ante la Comisión de lo Jurídico
del Senado de Puerto Rico, Raúl Alzaga, portavoz de los
familiares y amigos de Muñiz Varela, cuenta cómo,
en el primer año que siguió a la muerte del joven
cubano, se sostuvieron varios encuentros con los agentes encargados
de la investigación. El documento da una idea clara de
los métodos particulares del FBI cuando se trata de investigar
el terrorismo dirigido contra Cuba.
"Participamos, además, en una delegación de
cubanos residentes en Estados Unidos, ante la ola terrorista en
nuestras comunidades, visitamos las oficinas centrales del FBI
en Washington D.C. y del Departamento de Justicia, Sección
de Derechos Civiles. Incluso organizamos una campaña de
tarjetas al entonces Secretario de Justicia, Benjamin Civiletti,
" recordó.
Estas gestiones no sólo iban a ser inútiles sino
que reservaban a Raúl Álzaga una mala sorpresa,
años después. Contó cómo, recientemente,
obtuvo su carpeta del FBI para el período del 1973-1993:
"Para mi asombro descubrí que en vez de estar investigando
el asesinato de Carlos Muñiz Varela, lo que hacían
era llevar a cabo una investigación sobre mi persona".
Fue realmente a partir del arresto del ex-coronel de la Policía
de Puerto Rico, Alejo Maldonado como resultado del secuestro
del hijo de un joyero en 1982, cuando los familiares y amigos
de Muñiz Varela empiezan a obtener evidencia sobre los
posibles participantes en el asesinato de Carlos.
La primera sospecha surgió cuando el comerciante de origen
cubano y miembro de la directiva del semanario ultraderechista
La Crónica, Julio Labatud, aportó $215,000 de los
$250,000 impuestos como fianza al Coronel Maldonado...
"En marzo de 1984 los periodistas Tato Ramos, del periódico
El Mundo, y Tomás Stella, del periódico The San
Juan Star, entrevistan en un apartamento de Bayamón a los
oficiales policíacos Julio César Andrades y Ernesto
Gil Arzola. El resultado de dicha entrevista se recoge en dos
artículos publicados en los periódicos San Juan
Star y El Mundo, de fechas 1 y 4 de abril, respectivamente, de
1984. En ambas entrevistas se habla de la participación
de Alejo Maldonado y los llamados Amigos de la Democracia¹
en el asesinato de Carlos Muñiz Varela. En esa ocasión
mencionan el nombre de Julio Labatud como persona implicada en
dichos hechos", explica Alzaga.
Por supuesto, el FBI iba a mantener su actitud de inercia completa
ante estas revelaciones.
"En el año 1987 el periodista José Estevez
y el analista político Juan Manuel García Passalacqua
entrevistan por separado al ex-coronel Alejo Maldonado en la cárcel
de Butner, Carolina del Norte. De ambas entrevistas existen videos,
ya que las mismas fueron transmitidas por televisión. A
ambos le confesó haber recibido un ofrecimiento de $25,000
para asesinar a Carlos Muñiz por el comerciante Julio Labatud.
Y que éste le comentó posteriormente a los hechos
que los asesinos se encontraban a salvo".
Hoy, se supone que, entre los matones contratados, se encontraba
Pedro Remón, autor de otros dos asesinatos vinculados a
un diálogo entre emigrados y las autoridades cubanas durante
el mismo período.
Nada ocurrió, de parte del FBI, luego de estas nuevas
revelaciones.
Continúa Raúl Alzaga: "Con posterioridad al
desmantelamiento de la División de Inteligencia de la Policía,
se inició el proceso de entrega de "Las Carpetas".
El Centro para la Disposición de Documentos nos informó
que en el año 1993 existió una carpeta de Carlos
Muñiz con el #7916, pero que todo parece indicar que fue
destruida. Buscando documentos de Carlos, por vía de otras
carpetas, descubrimos para nuestro asombro que 4 días antes
de su asesinato, el 24 de abril de 1979, la División de
Inteligencia había iniciado una investigación sobre
el mismo, que concluyó el 1 de mayo con su entierro".
En los años 1991 y 1992 la Comisión de lo Jurídico
del Senado entrevistó a varios oficiales policíacos
como parte de una investigación.
Raúl Álzaga explica: "En dichas entrevistas
salió de nuevo información sobre el asesinato de
Carlos. En esta ocasión con algunos datos más precisos.
Los entrevistados fueron el ex policía Ernesto Gil Arzola
y el dueño de la funeraria de Caguas, Juan "Payo"
Fuentes Santiago. Este último aportó nueva evidencia
al señalar que él había vigilado a Carlos
y había quemado uno de los vehículos utilizados
en el asesinato. Indicó que toda esa información
y evidencia se encontraban en manos del FBI"
"Estas últimas declaraciones, bajo juramento y luego
de pasar el polígrafo, permanecieron durante los últimos
10 años en una oficina del Senado. El Departamento de Justicia
no poseía copia de dichos documentos hasta que hace unos
meses le fueron entregados."
El Lic. Juan Manuel García Passalacqua y el Lic. Edgardo
Pérez Viera publicaron recientemente un libro titulado
El juicio de la Historia: contrainsurgencia y asesinato político
en Puerto Rico. En su capítulo IV, abunda sobre evidencias
de que existieron en la década del 70 escuadrones de la
muerte en Puerto Rico con el apoyo de sectores policíacos,
agencias federales y grupos de exiliados cubanos.
Comenta Raúl Alzaga en su informe: "Es nuestra opinión
que a lo largo de estos 23 años ha existido un patrón
de encubrimiento y de falta de voluntad política para esclarecer
el caso de Carlos Muñiz Varela y otros".
Y pregunta: "La indolencia, tolerancia, complicidad o participación
en algún grado de las agencias federales en dicho encubrimiento
se hace obvio para nosotros. ¿Cómo es posible que
altos oficiales de la Policía de Puerto Rico hubieran tenido
información previa de que se planifica un asesinato y no
lo evitaron? ¿Cómo es posible que tuvieran información
posterior a los hechos y no hubieran contribuido a esclarecerlo?"
"El principal sospechoso de los hechos parece tener completa
inmunidad e impunidad de parte de las autoridades federales. Hemos
pensado que de la misma forma que en el caso del Sr. Antonio de
La Cova otro personaje implicado en la conspiración
se pudo saber que era informante del FBI, ¿por qué
no pensar lo mismo del señor Labatud? ¡Quién
sabe si es un protegido de alguna otra agencia federal! Esto puede
explicar la impunidad e inmunidad a la cual nos hemos referido."
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