23 de enero de 2002 Ponencia sobre el caso del asesinato
de Carlos Muñiz Varela Por Raúl Álzaga
Hon. Eudaldo Báez Galib
Presidente
Comisión de lo Jurídico del
Senado de Puerto Rico
San Juan, Puerto Rico
Honorables Senadores y Senadoras integrantes de esta
Comisión:
Antes que nada nuestro agradecimiento personal,
así como de los amigos y familiares de Carlos Muñíz
Varela por esta iniciativa tomada por la Comisión de lo
Jurídico del Senado de Puerto Rico al permitirnos testificar
ante este Foro.
Es nuestro interés compartir con ustedes
la descripción de importantes elementos que rodean el asesinato
de nuestro compañero Carlos Muñiz Varela y proveerles
datos y documentos que permitan profundizar el trabajo de investigación
que se ha propuesto esta Comisión a tenor con lo establecido
en la Resolución del Senado 206 del 5 de marzo de 2001.
Para el año 1979 ocurrían en las
comunidades cubanas en Puerto Rico y Estados Unidos dramáticos
cambios que afectarían y afectan aún hoy día
el desarrollo y comportamiento de esas comunidades. Desde los
años de 1974-1979, bajo la administración del ex
Presidente de Estados Unidos James Carter algunos jóvenes
dentro del exilio cubano venían promoviendo, junto al gobierno
cubano y el gobierno norteamericano, el acercamiento entre dichos
países en general y entre la comunidad cubana en particular.
Este proceso llevó inicialmente a la liberación
de 3,500 presos en cárceles cubanas y su eventual traslado
a Estados Unidos a la par que se operó una mayor apertura
en dicho país que trajo como resultado inmediato que decenas
de miles de cubanos residentes en el exterior pudieran viajar
a su país.
Todo este proceso, fue visto como positivo por muchos sectores
del exilio cubano pero tropezó con la oposicion de todas
las organizaciones de derecha del exilio cubano que promovían
entonces, una politica beligerante y hostil hacia Cuba y su Gobierno.
Ellos se adjudicaban la representación legítima
del sentir del exilio y las comunidades cubanas.
En solo un año, de un total estimado de
1 millón de cubanos exiliados en Estados Unidos, alrededor
de 100,000 personas viajaron a Cuba en busca de un nuevo encuentro
con los familares que habían dejado atrás años
antes. Los viajes de la comunidad cubana en Estados Unidos hacia
Cuba desde Estados Unidos se produjeron aún a pesar de
decenas de atentados terroristas y asesinatos a personas e instituciones
que apoyaban este proceso, comúnmente conocido como "El
Diálogo".
En el caso de Puerto Rico unas 5,000 personas
visitaron a sus familiares de una
población estimada para aquella época de unos 22,000
cubanos, lo que representa una proporción aún mayor
de visitantes a Cuba que la que viajó desde Estados Unidos.
En Puerto Rico un joven nacido en Cuba, que llogo
a Puerto Rico como parte de la operación "Peter Pan"
a la edad de 7 años, operación ésta articulada
por la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos con el
apoyo de la Iglesia Católica, donde unos catorce mil niños
y niñas cubanos fueron separados de sus padres y enviados
hacia Estados Unidos, fue precisamente a ese jóven al que
le correspondió el trabajo de propiciar los viajes a Cuba.
Graduado de la Escuela Superior Margarita Janer
de Guaynabo y con dos años de estudios en la Universidad
de Puerto Rico, Carlos se destacó por su participación
en las luchas estudiantiles de aquella época. Fue dirigente
de la Juventud Independentista Universitaria (JIU) en el Recinto
de Río Piedras y del Comité del P.I.P. en el municipio
de Guaynabo. En ambas instancias organizativas estuvo vinculado
estrechamente a la coordinación del trabajo obrero y sindical
de ambas organizaciones. Posteriormente fue fundador del Movimiento
Socialista Popular en 1973 y luego pasó a militar en el
Partido Socialista Puertorriqueño.
Desde el año 1974 Carlos se había
vinculado al movimiento de jóvenes cubanos agrupados alrededor
de la Revista Areito y la Brigada Antonio Maceo. Esto le permitió
viajar en 3 ocasiones a Cuba facilitándole poder relacionarse
con otras personas que tanto en Cuba como en Estados Unidos venían
trabajando un proyecto común de acercamiento en- tre las
comunidades cubanas en Cuba y en el exterior.
Como era de esperarse las dos principales publicaciones del exilio
cubano en Puerto Rico, el semanario " Réplica"
y muy en particular el semanario "Crónica", éste
último surgido de una división dentro del semanario
"Réplica" pero no muy diferente desde el punto
de vista de sus enfoques ideológicos, desataron una violenta
campaña de amenazas y descrédito contra las gestiones
desarrolladas por Carlos. Esta campaña verbal fue acompañada
de una serie de atentados con explosivos contra las oficinas desde
las cuales se llevaba a cabo el trabajo de promoción de
viajes hacia Cuba . Así, en la portada del semanario "Crónica"
del 14 noviembre de 1978 un alegado "Comandante Z" expresaba
"Dinamita: único idioma con el que vamos a dialogar"
(Exhibit 1).
En la madrugada del 4 de enero de 1979 detonó
la primera bomba contra Viajes Varadero, nombre que se le había
dado a una pequeña oficina en la Avenida Roosevelt que
contaba con un escritorio, un archivo y unas 10 sillas y que se
utilizaba como local para organizar los viajes a Cuba (Exhibit
2).
El 28 de abril de 1979 fue asesinado Carlos
Muñiz Varela mientras se dirigía a visitar a su
señora madre (Exhibit 3). El 26 de julio del mismo año,
un segundo artefacto explosivo era colocado nuevamente en nuestras
facilidades (Exhibit 4). Por último el 19 de enero de 1980
un tercer artefacto detonaba en Viajes Varadero (Exhibit 5).
El 7 de enero de 1980 se colocó un artefacto
explosivo en el Colegio de Abogados por el cual fueron acusados
el 25 de enero el vocero de la Marina de Guerra de Estados Unidos
en la Base Naval de Roosevelt Roads el Teniente Alex La Zerda,
el armero viequense Roberto López González y el
cubano René Fernández del Valle. Es curioso señalar
que luego de esos arrestos los atentados dinamiteros contra Viajes
Varadero dejaron de ocurrir (Exhibit 6).
No tenemos duda alguna que el asesinato de Carlos,
las bombas contra Viajes Varadero, así como otros asesinatos
y decenas de bombas colocadas en Estados Unidos iban dirigidos
a sabotear el proceso de acercamiento entre Estados Unidos y Cuba.
Con los elementos que hoy poseemos podemos afirmar
que las condiciones prevalecientes entonces dificultaban en aquella
época esclarecer el asesinato de Carlos. Hoy existe un
nuevo contexto en el país que favorece un curso de acción
diferente.
Señor Presidente de esta Honorable Comisión
permítame en estos momentos consignar en el récord
quiénes intervinieron en la investigación sobre
la muerte de Carlos Muñíz Varela para que vea el
por qué hacemos nuestra afirmación:
1.
Fiscal
Pedro Colton Fontán - Jefe División Investigación
del Departamento de Justicia. (Exhibit 7)
2.
Coronel
Miguel Rivera - Director Negociado Investigaciones Criminales.
(Exhibit 8)
3.
Lic. Ángel
Figueroa Vivas - Director Negociado Investigaciones. (Exhibit
9)
4.
El Patólogo
Forense Doctor Rafael Criado, quien estuvo a cargo de la Autopsia.
5.
Los Agentes
del entonces Cuerpo de Investigacines Criminales (CIC) de
apellidos Ojeda y Vieta.
6.
El Agente
del C.I.C. Luis Ramos Grateroles, quien fuera responsable
de recuperar el carro de Carlos Muñiz Varela, luego
que la propia Policía rompiera la escena del crimen.
7.
El Agente
Emeterio Ortiz , que fue la persona que me entregó
personalmente los plomos recogidos en la escena del crimen.
8.
El Agente
Jorge Muñiz, quien es la persona que le comunicó
a la hermana de Carlos que había que esperar a que
mataran a otro para ver si se podía esclarecer dicho
asesinato.
Durante ese primer año sostuvimos relaciones
con los Agentes del F.B.I. Patrick Laflin, Stward Hoytd, Agente
Ortiz y Steven Brown. Participamos, además, en una delegación
de cubanos residentes en Estados Unidos que ante la ola terrorista
en nuestras comunidades, visitamos las oficinas centrales del
F..B.I. en Washington D.C. y del Departamento de Justicia, Sección
de Derechos Civiles. Incluso organizamos una campaña de
tarjetas al entonces Secretario de Justicia Benjamin Civiletti
(Exhibit 10).
Recientemente obtuve mi carpeta del F.B.I. que
cubre el período del 1973 - 1993.
Para mi asombro descubrí que en vez de estar investigando
el asesinato de Carlos Muñiz Varela, lo que hacían
era llevando a cabo una invstigación sobre mi persona.
Fue realmente a partir del arresto del ex-coronel
de la Policía de Puerto Rico, Alejo Maldonado como resultado
del secuestro del hijo del joyero Consuegra en 1982, cuando empezamos
a obtener evidencia sobre los posibles participantes en el asesinato
de Carlos. La primera sospecha surgió cuando el comerciante
cubano y miembro de la directiva del semanario "La Crónica",
Julio Labatud, aportó $215,000 de los $250,000 impuestos
como fianza al Coronel Alejo Maldonado (Exhibit 11).
En marzo de 1984 los periodistas Tato Ramos del Periódico
El Mundo y Tomás Stella del Periódico The San Juan
Star entrevistan en un apartamento de Bayamón a los oficiales
policiacos Julio César Andrades y Ernesto Gil Arzola. El
resultado de dicha entrevistas se recoge en dos artículos
publicados en los periódicos "San Juan Star"
y "El Mundo" de fechas 1 de abril y 4 de abril respectivamente,
de 1984. ( Exhibit 12(a) y 12 (b) ). En ambas entrevistas se habla
de la participación de Alejo Maldonado y los llamados "Amigos
de la Democracia" en el asesinato de Carlos Muñiz
Varela. En esa ocasión mencionan el nombre de Julio Labatud
como persona implicada en dichos hechos.
A raíz de dicha información inmediatamente
solicitamos entrevista con el F.B.I. Interesábamos hacerles
saber que nosotros sabíamos que ya ellos habían
recibido información relevante al caso de Carlos por la
vía de oficiales corruptos. Ya de antemano sabíamos
que agentes de dicho Negociado habían interrogado testigos
relacionados con los hechos e incluso levantado evidencia del
caso, así como elaborado un boceto hecho a base de información
provista por un testigo ocular. En el FBI nos entrevistamos con
el Agente Steve Brown. Le hicimos saber que apenas faltaban unas
semanas para que su jurisdicción en el caso (violación
de derechos civiles) prescribiera; que si ellos no intervenían
en ese momento, nada se haría sobre el asunto. Así
fue, nada hicieron y hasta hoy nada han hecho. Es importante destacar
que en la carpeta que el FBI levantó sobre mi persona y
que fuera obtenida al amparo del FOIA, no aparece ningún
informe de dicha reunión.
Quisiéramos hacer un paréntesis
en la narración, si nos lo permite el tiempo, para volver
al 1982. Entonces habían venido ocurriendo eventos paralelos
que han tenido una relación posterior con los hechos con
el pasar de los años. Es entonces cuando empiezan a surgir
las primeras informaciones reales sobre los posibles participantes
del asesinato de Carlos. Para ese año llega a Puerto Rico
para dirigir, junto a Gloria Gil, el semanario "La Crónica"
el Sr. Antonio De La Cova, el cual se encontraba cumpliendo una
sentencia de 15 años por actividades terroristas en la
ciudad de Miami. Este señor salió en libertad bajo
palabra gracias a las gestiones, entre otros, del Ex-Senador Sr.
Freddy Valentín y del Ex-Senador Sr. Nicolás Nogueras
(Exhibit 13-a y 13-b). Este último señor ha sido
señalado públicamente en diferentes ocasiones como
el "padrino" de estos grupos y como parte del esquema
de encubrimiento del asesinato. (Exhibit 14).
Antonio De La Cova se dedicó desde su
llegada hasta 1991 a escribir artículos que tenían
el propósito de intimidar, hostigar y tergiversar los hechos
relacionados con Carlos. En 1985 obtuvo ilegalmente de manos del
Director de Instituto de Ciencias Forenses, entonces adscrito
a la Universidad de Puerto Rico, el Dr. Rafael Criado, las fotos
tomadas durante la autopsia de Carlos. Las fotos obtenidas por
el Sr. De la Cova fueron publicadas varias veces en el semanario
"La Crónica".
Como resultado de esto los familiares de Carlos Muñíz
Varela, específicamente su viuda e hijos, procedieron a
radicar una acción civil donde se solicitaban remedios
interdictales y daños y perjuicios ante el entonces Tribunal
Superior de San Juan, Sala del Juez Peter Ortiz. Logramos dicho
interdicto, el cual estuvo en vigor hasta el año pasado.
En dicha ocasión el Tribunal Supremo falló en contra
en cuanto al remedio interdictal que prohibía la reproducción
de las fotos de la autopsia de Carlos y dejó abierto el
camino a la continuación de una acción en daños
contra los demandados. Como resultado de ello, eventualmente el
caso terminó al ser pagada a la viuda y sus hijos una compensación
económica por los daños ocasionados.
En 1987, a raíz de la información
relacionada con el "pleito de las carpetas" llevado
por el Representante David Noriega, a través del semanario
"La Crónica"comienza a circularse unas llamadas
"listas" de "cubanos terroristas" y de "independentistas
separatistas y subversivos" donde aparece vinculado a dicha
información el ex agente de la División de Inteligencia
de la Policía de Puerto Rico William Colón. De acuerdo
al juicio evaluativo de algunos, esto formó parte de un
operativo "de inteligencia"para desviar la atención
del país y evitar el posible desmantelamiento de la División
de Inteligencia de la Policía.
En aquel entonces la Comisión de Derechos
Civiles que dirigía el Lic. Enrique "El Chino"
González, había iniciado un proceso de investigación
sobre las razones ideológicas de la persecución
del independentismo en Puerto Rico que incluyó las actividades
de los sectores de derecha de exilio cubano en Puerto Rico, particularmente
las actividades del Sr. De la Cova. Este fue citado a comparecer
a las vistas. Unos años después abandonaría
la Isla. Se ha indicado que su abogado para esa fecha, el Lic.
Guillermo Toledo Niebla, quien ha sido y es todavía al
presente un activista anti-castrista en Puerto Rico, se percató
que el Sr. De La Cova era un informante del F.B.I.
En agosto de 1985 la entonces Fiscal Crisanta
Rodríguez preparó lo que podría ser el primer
informe evaluativo sobre el caso. Ya para entonces habían
pasado 6 años desde la muerte de Carlos. En dicho informe,
que nunca lo hemos visto, pero que por vía de funcionarios
del Departamento de Justicia con los cuales hemos dialogado, éstos
nos indican que el informe apuntan a una negligencia crasa por
parte de la Policía en cuanto a la investigación
que fue realizada.
Es para 1986, cuando empiezan los juicios en el Tribunal Federal
contra los Policías de la ganga del ex-Coronel Alejo Maldonado,
que se logra obtener las primeras formas 302 que utiliza el F.B.I.
para recoger las declaraciones de los acusados y/o entrevistados
a los cuales se les podría conceder alguna negociación
en sus cargos criminales. De estas surge información que
vincula al principal sospechoso del asesinato de Carlos Muñíz
Varela, Julio Labatud, con actividades delictivas (Exhibit 15).
De hecho, en otros documentos a los cuales nos referiremos más
adelante, también surge importante información relacionada
a ésto. Tampoco en esta ocasión se tomó acción
alguna dirigida a completar la investigación sobre la muerte
de Carlos.
El 19 de febrero de 1986 el ex- agente de la
División de Homicidios del C.I.C. Luis Ramos Grataroles
negoció con el Departamento de Justicia de Puerto Rico
un acuerdo para esclarecer varios asesinatos donde él ha
participado e incluye el caso de Carlos (Exhibit 16). a cambio
de un mejor tratamiento en cuanto a los casos pendientes en su
contra por actividades delictivas en la jurisdicción de
Puerto Rico. Tampoco en esta ocasión se hizo algo afirmativo.
En el año 1987 el Periodista José
Estevez y el Analista Político Juan Manuel García
Passalacqua entrevistan por separado al ex-Coronel Alejo Maldonado
en la Cárcel de Butner, Carolina del Norte. De ambas entrevistas
existen videos ya que las mismas fueron transmitidas por televisión.
A ambos le confesó haber recibido un ofrecimiento de $25,000
para asesinar a Carlos Muñiz por el comerciante Julio Labatud.
Y que éste le comentó posteriormente a los hechos
que los asesinos se encontraban a salvo. Esta información
venía a corroborar la dada por los periodistas Tomás
Stella y Tato Ramos por los policías Ernesto Gil Arzola
y Julio César Andrades en 1984. Tampoco nada ocurrió
luego de estas declaraciones.
Con posterioridad al desmantelamiento de la División
de Inteligencia de la Policía, se inició el proceso
de entrega de "Las Carpetas". El Centro para la Disposición
de Documentos nos informó para el año 1993 que existe
una carpeta de Carlos Muñiz con el #7916 pero que todo
parece que fue destruida (Exhibit 17). Buscando documentos de
Carlos, por vía de otras carpetas, descubrimos para nuestro
asombro que 4 días antes de su asesinato el 24 de abril
de 1979 la División de Inteligencia había iniciado
una investigación sobre Carlos que concluye el 1 de mayo
con su entierro (Exhibit 18).
En los años 1991 y 1992 la Comisión
de lo Jurídico del Senado entrevistó a varios oficiales
policiacos, como parte de su investigación del encubrimiento
de los hechos del Cerro Maravilla. En dichas entrevistas salió
de nuevo información sobre el asesinato de Carlos. En esta
ocasión con algunos datos más precisos. Los entrevistados
fueron el ex-policía Ernesto Gil Arzola (Exhibit 19) y
el dueño de Funeraria de Caguas Juan "Payo" Fuentes
Santiago (Exhibit 20). Este último aportó nueva
evidencia al señalar que él le había dado
vigilancia a Carlos y había quemado uno de los vehículos
utilizados en el asesinato. Indicó que toda esa se información
y evidencia se encontraba en manos del F.B.I.
Estas últimas declaraciones bajo juramento y luego de pasar
el polígrafo, permanecieron durante los últimos
10 años en una oficina del Senado. El Departamento de Justicia
no poseía copia de dichos documentos hasta que hace unos
meses le entregamos dichos documentos.
Recientemente el Lic. Juan Manuel García
Passalacqua y el Lic. Edgardo Pérez Viera publicaron un
libro titulado " El Juicio de la Historia: Contrainsurgencia
y Asesinato Político en Puerto Rico". En su capítulo
IV (Exhibit 21), abundan sobre evidencia de que existieron para
la década de 70 escuadrones de la muerte en Puerto Rico
con el apoyo de sectores policiacos, agencias federales y grupos
de exiliados cubanos.
Es nuestra opinión que a lo largo de estos
23 años ha existido un patrón de encubrimiento y
de falta de voluntad política para esclarecer el caso de
Carlos Muñíz Varela y otros que discutimos en el
día de hoy.
La indolencia, tolerancia, complicidad o participación
en algún grado de las agencias federales en dicho encubrimiento
se hace obvio para nosotros. ¿ Cómo es posible que
altos oficiales de la Policía de Puerto Rico hubieran tenido
información previa de que se planifica un asesinato y no
lo evitaron? ¿ Cómo es posible que tuvieran información
posterior a los hechos y no hubieran contribuido a esclarecerlo?
El principal sospechoso de los hechos parece
tener completa inmunidad e impunidad de parte de las autoridades
federales. Hemos pensado que de la misma forma que en el caso
del Sr. Antonio De La Cova se pudo saber que era informante del
F.B.I. ¿por qué no pensar lo mismo del señor
Labatud? ¡Quién sabe si es un protegido de alguna
otra agencia federal! Esto puede explicar la impunidad e inmunidad
a la cual nos hemos referido..
Respetables integrantes de esta Honorable Comisión
de los Jurídico del Senado, apreciamos enormente es esfuerzo
de ustedes en esta investigación. A los fines de que se
profundice en los hechos que aquí relatamos solicitamos
de ustedes que a partir de los poderes que le confiere la ley
y la Resolución 206 del Senado de fecha 5 de marzo de 2001,
solicite e investigue los siguientes ángulos:
1.
Que se
le solicite al F.B.I. bajo el "Freedom of Information
Act" las Formas 302 donde se mencione información
en torno al asesinato de Carlos Muñiz Varela de las
siguientes personas. Para ello sugerimos se investigue los
testimonios prestados por las siguentes personas: Alejo Maldonado
Medina, Julio César Andrades, Luis Ramos Grateroles,
Luis Gómez Ferreiro, "Chichi" Derieux, Carlos
Zamalot y Juan "Payo" Fuentes Santiago.
2.
Que se
le solicite al F.B.I. bajo el F.O.A. las carpetas que tengan
del Sr. Lulio Labatud, José "Pepe" Canosa,
Waldo Pimentel, José Dionisio Suárez Ezquivel,
Pedro Crispín Remón, Gloria Gil, Antonio De
La Cova González-Abreu, Reynold Rodríguez, René
Fernández Del Valle, Alex De La Zerda, Roberto López
González. Que se solicite al Tribunal Federal el expediente
del juicioContra estas ultimas tres personas por la bomba
colocada al Colegio de Abogado. Que se solicite al F.B.I.
la Carpeta que se tenga del Marshall Lopez.
3.
Que se
cite acomparecer y declarar bajo juramento ante esta Honorable
Comisión, ya sea en sesión ejecutiva o pública,
a las siguientes personas: Alejo Maldonado, Luis Ramos Grateroles,
Julio César Andrades, Ernesto Gil Arzola, Juan "Payo"
Fuentes Santiago, los agentes del CIC Ojeda y Vieta, el ex-agente
Jorge Muñiz, el ex-agente Emeterio Ortiz, a los ex-Agentes
de la División de Inteligencia Aníbal Maldonado
(27790), Víctor Monzón (9-5110) y Jorge Soto
(7202), al ex-coronel Miguel Rivera, al ex-Director de Seguridad
General José A.M. Nolla, al ex-Director de la División
de Explosivo Coronel Jesús M. García, al ex-Agente
de la C.I.A. Lic. Ignacio Rivera, a la Lic. Crisanta Rodríguez,
al ex-Fiscal Federico Quiñones Artau y al Lic. Edgardo
Pérez Viera.
Por último y a nombre de los familiares y amigos de Carlos
Muñiz Varela desaeamos agradecerles de antemano cualquier
gestión que nos ayude a lograr la verdad y la justicia de
éste y otros casos.